
Dejen de permitir que el frío arruine las ganancias de su patio.
Es lo mismo cada invierno: tienen un espacio al aire libre fantástico, pero en cuanto baja la temperatura, las mesas se quedan vacías. La mayoría de las personas intenta luchar contra el frío con calentadores convencionales, pero el problema es que estos solo logran calentar el aire. En un patio abierto, el viento dispersa ese calor antes de que los clientes puedan sentirlo siquiera.
Por eso utilizamos calentadores de onda corta infrarroja. En lugar de luchar contra el viento, estos calentadores envían calor directamente hacia las personas. Es como estar bajo los rayos del sol en un día soleado: uno lo siente de inmediato, incluso si hay brisa en el patio.
No hay necesidad de esperar.
Una de las ventajas es que no hay tiempo de espera para que el calentador funcione. Basta con encenderlo y ya está listo para usarse. Eso marca la diferencia entre que los clientes decidan ir adentro o quedarse un rato más para tomar algo más.
Pero no basta con colocar estos calentadores en el techo y esperar lo mejor. Es necesario elegir la altura adecuada. Por lo general, buscamos una altura de entre 2.5 y 3 metros. Pensemos en ello como un “paraguas de calor”. Si los colocamos demasiado alto, el calor desaparece antes de llegar a las mesas. Si están demasiado bajos, los clientes sentirán como si estuvieran bajo una lámpara de calor en un bufé… Es demasiado. Encontrar ese equilibrio es clave para mantener a las personas cómodas sin sobrecalentarlas.
Un consejo importante: revise su capacidad eléctrica. Estos calentadores consumen mucha electricidad. Si utiliza varios calentadores de 2000 vatios en un panel eléctrico antiguo, está creando problemas. No hay nada peor que que los interruptores se apaguen justo en medio de una cena los sábados por la noche. Es un verdadero desastre para el personal y para el ambiente del restaurante.
Al final, no se trata solo de comprar algún aparato. Se trata de hacer que su patio sea utilizable los 365 días del año. Cuando las personas no tengan frío, se quedarán más tiempo. Pedirán algún bocadillo extra o otra botella de vino. En realidad, está aumentando el espacio útil de su restaurante, sin necesidad de mover paredes.